Aunque yo sabía que iba a ser inútil, comencé mi búsqueda.
Aun antes de empezarla, ya sospechaba cuál iba a ser el resultado.
Aun así, decidí emprender una búsqueda tan estéril como innecesaria.
Empecé por tu cabello: uno a uno fui examinándolos haciéndolos pasar entre mis dedos.
Después exploré tu cabeza: con la mirada fui recorriendo cada centímetro de ella, desde el cuero cabelludo hasta el cuello, pasando por tu bello rostro.
Descendí por tus hombros y a lo largo de tus brazos.
Recorrí tus manos, tus dedos, tus uñas.
Contemplé tu figura y en las noches mi pensamiento invadió la intimidad de tu habitación para poder hacer un examen minucioso de todas aquellas partes de tu cuerpo que quedan ocultas de cualquier mirada indiscreta.
Así, cada palmo de tu piel fue escrutado a conciencia por mí, sólo para obtener el resultado que ya sospechaba:
No existe en tu ser un solo defecto.
martes, 19 de mayo de 2009
Mirando dentro del corazón
¿Puedes imaginas cómo sería un campo sin flores, sin árboles, sin vida?
¿Cómo sería un hogar sin la dicha incomparable de la sonrisa de un niño?
¿Cómo sería el mundo si nadie pudiera ya sonreír?
¿Cómo sería el mar sin peces, sin olas, sin caracoles?
¿Cómo sería la humanidad si no albergáramos en nuestros corazones la esperanza?
Desolación es la palabra que viene a mi mente… y, al evocar esa triste palabra, no puedo evitar sentir profunda pena por mi corazón, ya que así vive desde que perdió la esperanza de poder conquistar al tuyo.
¿Cómo sería un hogar sin la dicha incomparable de la sonrisa de un niño?
¿Cómo sería el mundo si nadie pudiera ya sonreír?
¿Cómo sería el mar sin peces, sin olas, sin caracoles?
¿Cómo sería la humanidad si no albergáramos en nuestros corazones la esperanza?
Desolación es la palabra que viene a mi mente… y, al evocar esa triste palabra, no puedo evitar sentir profunda pena por mi corazón, ya que así vive desde que perdió la esperanza de poder conquistar al tuyo.
Me cuesta tanto trabajo
Cuando estoy solo, me cuesta tanto trabajo dejar de pensar en ti.
Cuando estoy dormido, me cuesta tanto trabajo no soñar contigo.
Cuando estoy contigo, me cuesta tanto trabajo dejar de observarte.
Cuando platicamos, me cuesta tanto trabajo no interrumpirte para decirte lo que siento.
Cuando estamos juntos, me cuesta tanto trabajo detener mis impulsos de tocarte.
Cuando nos despedimos, me cuesta tanto trabajo evitar besarte los labios.
Cuando vuelvo a estar solo, no quiero dejar de pensar en ti.
Me cuesta tanto trabajo aceptar que sólo seamos amigos.
Cuando estoy dormido, me cuesta tanto trabajo no soñar contigo.
Cuando estoy contigo, me cuesta tanto trabajo dejar de observarte.
Cuando platicamos, me cuesta tanto trabajo no interrumpirte para decirte lo que siento.
Cuando estamos juntos, me cuesta tanto trabajo detener mis impulsos de tocarte.
Cuando nos despedimos, me cuesta tanto trabajo evitar besarte los labios.
Cuando vuelvo a estar solo, no quiero dejar de pensar en ti.
Me cuesta tanto trabajo aceptar que sólo seamos amigos.
Amarte más
No puedo amarte más, pero tampoco puedo amarte menos.
No puedo amarte más porque ya te he entregado todo: ahora eres dueña no sólo de mi corazón, sino de mi vida entera; no hay amor más grande que el que siento por ti… por eso no puedo amarte más.
No puedo amarte menos, hagas lo que hagas, porque el amor no agoniza, sino que se muere de repente.
El amor, y todo lo que él implica, debe ser recíproco; el verdadero amor sabe ser paciente pero no puede esperar una eternidad a ser correspondido; es por eso que el amor no se muere lentamente. Cuando menos te lo esperas, ese amor aparece tan muerto como está vivo en este instante, por eso hay que tener cuidado de alimentarlo como debe ser, para no tener que lamentar su muerte cuando ésta haya ocurrido.
A primera vista, pareciera que el amor es caprichoso, cuando en realidad es el ser humano el que con sus caprichos complica lo simple.
El amor es hermoso cuando se le sabe cuidar; muy hermoso.
No puedo amarte más porque ya te he entregado todo: ahora eres dueña no sólo de mi corazón, sino de mi vida entera; no hay amor más grande que el que siento por ti… por eso no puedo amarte más.
No puedo amarte menos, hagas lo que hagas, porque el amor no agoniza, sino que se muere de repente.
El amor, y todo lo que él implica, debe ser recíproco; el verdadero amor sabe ser paciente pero no puede esperar una eternidad a ser correspondido; es por eso que el amor no se muere lentamente. Cuando menos te lo esperas, ese amor aparece tan muerto como está vivo en este instante, por eso hay que tener cuidado de alimentarlo como debe ser, para no tener que lamentar su muerte cuando ésta haya ocurrido.
A primera vista, pareciera que el amor es caprichoso, cuando en realidad es el ser humano el que con sus caprichos complica lo simple.
El amor es hermoso cuando se le sabe cuidar; muy hermoso.
miércoles, 6 de mayo de 2009
Interpretar
Mi logro más grande en el aprendizaje eterno que llamamos vida, fue aprender a interpretar:
Interpretar una mirada, un tono de voz, una obra de arte, un milagro, una melodía, un verso, un símbolo, una palabra, un gesto, un abrazo, un sonido, una canción, un beso. Pero... trato de interpretarte a ti y no puedo, porque descubro que eres todo ello e infinitamente más.
Interpretar una mirada, un tono de voz, una obra de arte, un milagro, una melodía, un verso, un símbolo, una palabra, un gesto, un abrazo, un sonido, una canción, un beso. Pero... trato de interpretarte a ti y no puedo, porque descubro que eres todo ello e infinitamente más.
¿Qué hacer con un beso?
Tengo un beso y no sé qué hacer con él; no tengo la opción de atesorarlo pues las indicaciones fueron muy claras: "para que te lo pongas donde quieras". Esto me provoca una enorme confusión, pues no sé dónde debo ponérmelo, si en la mejilla, en los labios, en la frente, en la punta de la nariz, en el cuello, en la oreja. Después de mucho meditarlo, creo que voy a usar el recurso de Macario cuando se le acababa el agua milagrosa: lo voy a dividir en 7 partes y me las voy a colocar: en la mejilla porque es afectuoso; en los labios porque tiene mucho de reminiscente; en la frente porque es fraterno; en la punta de la nariz porque es travieso; en el cuello porque es pasional y en la oreja porque es cómplice. El séptimo me lo voy a poner en un lugar en el que nunca se ha puesto beso alguno: en el corazón, para sentirlo en cada latido.
miércoles, 4 de marzo de 2009
¿Me traiciono a mí mismo?
¿Qué tanto haces en mi mente si no estás con mi cuerpo?
¿Por qué te apareces en mi mirada si no estás frente a mí?
¿Por qué sueño contigo cada noche si no estás conmigo cada día?
¿Por qué sigo esperándote si sé que te fuiste irremediablemente?
¿Por qué te siento a mi lado si sé que sólo es una fantasía?
¿Por qué mi cerebro se niega a comprender que ya no estás aquí?
¿Por qué sigo aguardándote si tengo la certeza de que nunca llegarás?
¿Por qué mi mente, mi mirada, mis sueños, mis esperanzas, mis sensaciones y mis emociones siguen viviendo engañados, alimentando la feliz idea de volver a tenerte conmigo como antes?
¿Por qué te apareces en mi mirada si no estás frente a mí?
¿Por qué sueño contigo cada noche si no estás conmigo cada día?
¿Por qué sigo esperándote si sé que te fuiste irremediablemente?
¿Por qué te siento a mi lado si sé que sólo es una fantasía?
¿Por qué mi cerebro se niega a comprender que ya no estás aquí?
¿Por qué sigo aguardándote si tengo la certeza de que nunca llegarás?
¿Por qué mi mente, mi mirada, mis sueños, mis esperanzas, mis sensaciones y mis emociones siguen viviendo engañados, alimentando la feliz idea de volver a tenerte conmigo como antes?
Suscribirse a:
Entradas (Atom)